No solo por salud se hace ejercicio


Imagen 1. Tomada de FNLS

Pues este post de hoy lo voy a dedicar a divulgar otra faceta de los beneficios de tener una buena condición física. Dice el refrán que “hombre prevenido vale por dos”. Pero me gusta más el término preparado, veremos por qué y lo ejemplificaré con un hecho acaecido a mi propia persona. Resulta que el viernes sufrí una caída en plena calle, en un parque infantil de juegos, debido a un tropiezo. Lo anecdótico es que me cayera, tropiezo con relativa frecuencia, pero rara vez me caigo, y rara vez sufro lesiones de importancia en una caída. Anecdótico o no, hubo una condición especial y comprometida que propició la caída: en ese momento llevaba a mi hijo de año y medio en los brazos. Bien, cualquiera hubiera comprendido que el niño hubiera salido especialmente mal parado ante semejante tropiezo, dado que caí hacia delante, al dar con el pie derecho en un bordillo. Pues no, el niño salió ileso, con tan solo un leve susto, a pesar de haber caído yo sobre él.

¿Cómo?, pues en los breves instantes en los que opera la despiadada gravedad para dar con nuestros cuerpos sobre la suave y acolchada esencia del suelo de adoquines, reaccioné fijando firmemente al niño mientras aterrizaba sobre la rodilla izquierda. Con esto ya había logrado frenar el descenso. Acto seguido (y tan seguido), separé los codos para tomar tierra con los antebrazos dejando caer levemente al pequeño sobre ellos, algo así como si lo “recepcionara” en el aire. Mis manos, no obstante no tomaron parte activa para amortiguar la caída, pues las destiné a impedir que su cabeza diera rienda suelta a su natural inercia de continuar colaborando con la gravedad. En una fracción final de tan eterno transcurrir, logré evitar mi desplome sobre su cuerpo, separando las piernas para aumentar la base de sustento y tensando el cuerpo para lograr distanciarlo del suyo.

En varios deportes aprender a caer es consustancial a su práctica: portero de fútbol, jugador de voleibol, gimnasta, practicante* de “parkour” o de “free running” (su variante acrobática), por poner algunos ejemplos. Pero lo es especialmente en artes marciales como el judo, donde la mayoría de las técnicas se orientan a derribar al contrario. Una técnica de caída propia del judo, mae-ukemi, es la que mejor se asemeja a la estrategia que pude poner en práctica en mi tropiezo (ver imagen 2). Considero que mi reacción se la debo a esta técnica, muchas veces practicada, pero también a la forma física lograda en esta disciplina, en el atletismo, en los más de 25 años que acudo al gimnasio y en otras actividades más esporádicas.

*Los practicantes de “parkour/free running” reciben el nombre de “trazadores”, dado que deben trazar el recorrido que seguirán entre dos puntos; en el primer caso el fin es realizarlo en el menor tiempo, en el segundo el fin es realizarlo dando prioridad a la estética del desplazamiento.

Imagen 2. Mae-ukemi: caída hacia delante

La fortaleza del ejercicio físico

La salud es lo primero que se gana con el hábito frecuente de realizar actividad física, pero también presenta otra aportación fundamental: otorga mayores posibilidades de respuesta al medio, mayores recursos ante situaciones en las que la condición física sea una ventaja. La respuesta ante un peligro o ante situaciones eventuales que ponen a prueba nuestra resistencia, fuerza, velocidad, flexibilidad, coordinación, orientación y estructuración del espacio y tiempo, en fin, nuestra forma física, en su vertiente más instrumental. Este es el aspecto del entrenamiento que hizo que sociedades guerreras instauraran el ejercicio físico para mejorar la respuesta de sus tropas. Sociedades como la espartana, que plantó cara a los persas en un angosto estrecho, cuya fortaleza y resistencia les permitía portar armas más pesadas y combatir más tiempo. O como la que se regía por el código bushido, los samuráis, que paró el avance en Japón al imparable ejército mongol. Pero no es la potencia bélica de estos pueblos lo más ejemplar de sus hazañas. Su habilidad en combate derivaba de un entrenamiento metódico, que desarrolló las capacidades físicas de los individuos y por ello su mejor respuesta adaptada a cada situación similar a la entrenada. Esto mismo permite a los bomberos emplearse en situaciones de emergencia con admirable desempeño, a un especialista de cine simular proezas y a un deportista ganar medallas. En nuestro desempeño, proeza o éxito personal en lo cotidiano, la condición física que mantengamos puede marcar la diferencia.

Quiero agradecer la atención recibida en mi centro de salud, tanto por la pediatra que atendió a mi hijo, como por mi médico de familia. Sé que tienen mucha carga de pacientes y aún así, atienden emergencias como la mía. El que os escribe sólo tuvo que lamentar una contusión en la rodilla, sin mayor importancia que la de guardar un poco de reposo.

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  1. #1 por Thor el 22 mayo, 2013 - 03:18

    Hola amigo:
    El Parkour, fue introducido a Francia desde áfrica, donde tuvieron sus colonias los franceses, la introducción militar existe desde los años 20, y el Sr. David Belle, solo la acomodó al mundo urbano de la ciudad, pero tiene centenares de años en existencia en áfrica, y su no reconocimiento se debe a que este arte proviene de negros.

    La disciplina es solo la civilización de una técnica utilizada por guerreros africanos.

    Saludos.

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